Todo cuento de Navidad tiene su estrella y la aldea de la Navidad no está en el polo Norte, sino en Puente Genil. En esta pequeña ciudad cordobesa de unos 30.000 habitantes apenas nieva, pero las luces con estrellas, acebos, volutas, tirabuzones y los diseños más originales de arquitectos y creadores de moda permanecen todo el año encendidas frente a los huertos familiares salpicados por construcciones encaladas. Desde la sede de Ximénez Group, generaciones enteras de pontanenses trabajan desde hace 75 años para llevar la ilusión en forma de bombillas a todos los rincones del mundo, desde Nueva York hasta Moscú, o incluso Dubái, donde aunque no se celebran estas fiestas, se reconoce el poder de los diseños lumínicos para atraer el turismo en los últimos días del año.