Blog Full Spain

LA MILLA DE ORO ENTRE CASTILLOS, VIÑEDOS Y LEYENDAS

A pesar de que ya conocía la zona desde hace años cuando tuve la oportunidad de trabajar en Bodegas Matarromera, quise aprovechar la invitación de la Diputación de Valladolid, que organiza un viaje de prensa para la Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino (AEPEV), en la que vivimos en primera persona dos completas jornadas, para captar la esencia de esta tierra única que ha evolucionado mucho desde finales de los noventa, cuando yo lo conocí.

Ese tramo mítico de la Ribera del Duero donde se concentran algunas de las bodegas más prestigiosas de España. Pero, como suele pasar en los buenos viajes, terminarás encontrando mucho más: tradición, gastronomía, hospitalidad y un equilibrio perfecto entre lo rural y lo contemporáneo.

A medida que uno se aproxima al valle, la carretera se desliza entre hileras de cepas que parecen rendir homenaje al otoño. El Duero, con su curso tranquilo, ha sido durante siglos el alma de estas tierras. Ya los romanos cultivaban vides aquí, pero fueron los monjes del Císter quienes perfeccionaron el arte de domar el clima y la tierra para obtener vinos de alma profunda.

¿Qué es la Milla de Oro de Ribera del Duero?

 

La Ribera del Duero tiene una extensión aproximada de 115 km, pero es en torno a 15 de ellos donde se concentran las bodegas más reconocidas. Es por eso por lo que se habla de la “Milla de Oro”. Ésta queda limitada a la provincia de Valladolid. Aunque la denominación de origen ampara también territorios de Burgos, Soria y Segovia.

En ella se ubican algunas de las bodegas ribereñas de más fama dentro y fuera de España. Tanto es así que se ha convertido en destino enoturístico de referencia internacional, con una recepción constante de visitantes.

La Milla de Oro de la Ribera del Duero no es especialmente diferente en apariencia al resto de los viñedos cercanos, pero es el hogar de bodegas tan emblemáticas como Vega Sicilia, Dominio de Pingus, Bodegas Aalto, Emilio Moro, Hacienda Monasterio, Abadía Retuerta, Dehesa de los Canónigos, Mauro, Bodegas Arzuaga, Protos, Finca Villacreces, Pago de Carraovejas, Pesquera, Bodegas y Viñedos Alión, Matarromera, Legaris… ¡Impresionante!

El amante del vino se sentirá impactado al dar un paseo en bicicleta o en coche a través de la carretera que enlaza estos pueblos, descubriendo cómo a lado y lado de la calzada aparecen bodega tras bodega. Buenas vecinas, todas contribuyendo al reconocimiento mundial de la Denominación de Origen Ribera del Duero.

Tr3smano se descorcha en cualquier lugar del mundo

 

La bodega Tr3smano, inicia el recorrido de la primera jornada. Escondida y a “trasmano” del centro de Padilla de Duero, abre sus puertas un espacio moderno y vanguardista.

Apasionados de la enología moderna, respetuosos de la tradición vitivinícola y obsesionados con la excelencia, Tr3smano es la bodega de tres visionarios:

Pedro Aibar

Es una figura clave en el desarrollo del vino español durante las últimas cuatro décadas. Es mejor conocido por desafiar el statu quo de la industria del vino: ganarse un lugar entre los 100 enólogos más influyentes de España de Planeta Vino (2021).

Fernando Ramírez de Ganuza

Ha sido uno de los bodegueros más importantes de España. Su filosofía es sinónimo de innovación y minuciosidad, obteniendo reconocimiento internacional al crear uno de los primeros vinos españoles premiados con 100 puntos por Robert Parker (Reserva 2004).

 

José Ramón Ruiz

Tiene más de 50 años de experiencia vitivinícola internacional y actualmente lidera La Europea, el proveedor de vinos finos y licores más grande de México con tiendas ubicadas en todo el país.

Tr3smano ha seguido sumando grandes talentos al proyecto empresarial a lo largo de los años, incorporando nuevas figuras y manteniendo vivo el legado de su presidente de honor, Gumersindo Ruiz Noriega, pionero en la comercialización de vinos españoles en México. En especial, recordamos a su fundador, Fernando Remírez de Ganuza, quien nos dejó en 2024.

Su huella imborrable permanece en cada viña, cada rincón de nuestra bodega y cada botella de Tr3smano que se descorcha en cualquier lugar del mundo.

Viñedos antiguos, crianza precisa y un equilibrio perfecto

Tr3smano mantiene una superficie total de viñedo de sólo unas 65 hectáreas, trabajando estrechamente con productores locales en pequeños lotes. Las vides se cultivan en secano en el tradicional sistema de formación en vaso, con una densidad de plantación de 2000 a 3000 cepas por hectárea, para garantizar que cada cepa reciba la máxima atención y cuidado y permita que la uva alcance su máximo potencial. La dedicación a la calidad sobre la cantidad es evidente en el bajo rendimiento promedio de aproximadamente 20 hectolitros por hectárea, el más bajo de la región.

La sostenibilidad es otro pilar clave del enfoque enológico de Tr3smano. La bodega emplea una variedad de técnicas ecológicas: mayoría de viñedos orgánicosvendimia manualrecepción de la uva por gravedadaislamiento térmico y ventilación natural. Estas prácticas no sólo minimizan el impacto ambiental de la bodega, sino que también contribuyen a la preservación de las cualidades inherentes de las uvas y la integridad general del proceso de elaboración del vino. Por ello, desde 2023 Tr3smano cuenta con la Certificación de sus viñedos y bodega por el Consejo Regulador de la Agricultura y Producción de Vinos Ecológicos.

Cuentan con un parque de 90% de barricas de roble francés, de diferentes maestros toneleros, y 10% de barricas de otros robles europeos. El tiempo de crianza en barricas depende siempre del vino, pero, aunque una gran madera sea una herramienta para hacer un gran vino, no lo es todo: la personalidad de Tr3smano está por encima de la propia de una tonelería o tipo de tostado.

El paso decisivo consiste en tener la intuición y acierto para el vaciado de las barricas y embotellado del vino en el momento justo: cuando fruta, tiempo y madera han alcanzado ese equilibrio, se fusionan en un gran vino en la botella. Y ese punto se consigue acumulando 70 vendimias de experiencia.

Tr3smano se nutre de grandes viñedos ubicados en tres de las mejores subzonas vitícolas de la Ribera del Duero. La pasión por descubrir y adquirir viñedos viejos en España para producir vinos tintos excepcionales se unió con el objetivo de construir una bodega de última generación que incorporase las últimas técnicas de la enología moderna, manteniendo a la vez una profunda reverencia por la tradición.

La región donde unificar estos requisitos no podía ser otra que Ribera del Duero, reconocida por su rica historia vitivinícola y excelentes viñedos. Reconociendo el potencial de esta región y las condiciones excepcionales que ofrece, Tr3smano se estableció junto a las bodegas más emblemáticas de España. Las imponentes vistas de la bodega al Castillo de Peñafiel y tesoros históricos como el yacimiento Vacceo de Pintia la convierten en un destino extraordinario para quienes buscan una experiencia inolvidable en el mundo del vino y la cultura.

Arquitectura en el vino

El concepto de la bodega, creado por el estudio de arquitectos Konkrit Blu, busca la integración del edificio en el paisaje minimizando el impacto visual y respetando el medio ambiente.

La estrategia del proyecto se basó en aprovechar el desnivel de la parcela para enterrar parcialmente el edificio. Al norte, las cinco puertas de vendimia conectan el campo con la sala de elaboración y actúan de puntos de vertido de uva por gravedad, cómo se realizaba antaño. El uso de la gravedad favorece tanto la calidad del producto final como la optimización energética.

La luz es el otro elemento esencial en este proyecto: luz en mayor o menor incidencia sobre la masa y el espacio. Así, en la sala de maduración donde duermen las barricas, enterradas en silencio, la entrada de luz es mínima e indirecta, en contraposición a la sala de elaboración, bañada por la luz.

En esta arquitectura, el material escogido, hormigón o cemento in situ, representa el material total, que aporta continuidad a la tierra a partir de la tierra, actuando al mismo tiempo como aislante térmico, lo que permite reducir el uso de climatización y ventilación forzada.

Por otro lado, la incidencia solar se controla mediante un sistema de láminas horizontales de aluminio a lo largo del muro cortina.

De esta manera, la ergonomía de la bodega con sus dos caras alargadas presenta ventajas funcionales con buenas condiciones lumínicas, ventilación natural, máximo aislamiento térmico en salas de elaboración, crianza y maduración  y conexión entre sus espacios interiores.

Tras los pasos centenarios

Laura Mencía guía nuestra visita y nos recibe a pie de bodega, en la que el primer encuentro es un olivo milenario del siglo VIimponente guardián que vigila la entrada de un Viñedo, que alberga diferentes parcelas, algunas de ellas con viñas de más de 80 años de antigüedad, que presumen ser las más antiguas de la DO Ribera del Duero.

Paseo arqueológico al antiguo lagar, un monumento histórico que data del siglo XVIII, hoy en ruinas, que forma parte de la Bodega. Este lagar, es un símbolo de la tradición artesanal en la zona, complementando la bodega moderna. Un vestigio de sus raíces y de la convivencia entre la tradición y la innovación vanguardista de hoy en día.

Una pronunciada y estrecha bajada, nos descubre la cueva subterránea, que guarda a modo de hemeroteca, gran parte de los “tesoros ancestrales” de la Bodega.

La visita de las instalaciones da paso a la Cata de los 6 vinos que nos presenta Tr3smano, y que dan fe de la larga experiencia acumulada por Remírez de Ganuza y Pedro Aibar, obteniendo como resultado unos vinos redondos, elegantes y equilibrados:

 Cata de los Vinos

De la mano de Pedro Aibar, realizamos la cata de 6 vinos:

 Lagar de Proventus Alvarinho sobre lías 2024

100% Alvarinho. Procedente de viñedos plantados en la meseta de Alijó, a 600 m sobre el nivel del mar, en la región vinícola del Alto Douro.

Tr3smano Albillo Mayor 2023

Vino blanco elaborado 100% con uvas de la variedad Albillo Mayor. Procedente de cepas aisladas que hay que seleccionar en viñedos ecológicos de entre 60 y 100 años de antigüedad, situados en la zona de Olmedillo, Nava de Roa y Villalba. Con suelos arenosos sobre caliza.

Proventus by Tr3smano 12 meses 2022

100% Tinta del País o Tempranillo. Vendimia a mano en cajas pequeñas. Selección meticulosa de los racimos en la mesa de recepción. La fermentación se ha llevado a cabo con racimos enteros en depósitos de acero inoxidable. Después el vino ha permanecido 12 meses de crianza en barrica de roble francés.

Tr3smano. Vendimia 2021

Elaborado con 100% Tinta del País procedente de viñedos viejos de entre 40 y 80 años de edad situados en la zona de Olmedillo, Roa, La Horra, Moradillo, Pesquera y Peñafiel. Todos
ellos con diferentes tipos de suelo.

Tr3smano ¨Colección Viñedos Históricos¨ Serie 2

100% Tinta del País procedente de un exclusivo viñedo de más de 80 años de antigüedad, situado en la zona de La Horra, a unos 800 m de altitud aproximadamente. Estos suelos se caracterizan por presentar arena en la superficie y horizontes de caliza y arcilla en profundidad.

TM by Tr3smano

Un vino sublime. Una auténtica obra de arte cuyo disfrute es un verdadero lujo. Un Tinto Magistral que se convierte en una apuesta segura.

Su vino es envejecido en una serie especial de barricas que son catadas mes a mes por Fernando Remírez de Ganuza y Pedro Aibar. Al final, solo algunas de estas barricas retienen la calidad suficiente para ser ensambladas y el vino embotellado.

Como curiosidad cabe destacar que este vino sublime lo catamos en una copa especial:

La Josephine N° 3 expresa la riqueza y la complejidad de los vinos.

La gran superficie de la copa es lo que la hace especial: permite que los vinos tintos voluminosos y complejos se aireen lo suficiente con el contacto con el oxígeno y que puedan desarrollarse completamente. Las variedades de Pinot, los vinos de Burdeos, los Baroli, los Syrah y demás se presentan en la Josephine N° 3 con un sabor intenso, concentrado y seductor, al igual que los vinos blancos con cuerpo y ricos en extractos, como los chardonnays envejecidos en barrica. Ahí está también nuestro TM by Tr3smano.

Toca despedir la visita con un “Brindis 360º”, en la espectacular terraza de Tr3mano, desde donde se divisan los vastos viñedos de La Milla de Oro, y el imponente Castillo de Peñafiel. Una postal, que siempre tendremos “a mano” en nuestra memoria.

 

Tradición Castellana

 

Después de tanta historia líquida, el apetito se despierta inevitablemente. En Peñafiel, la gastronomía es otro culto. Nada como sentarse a la mesa de El Molino de Palacios, junto al río Duratón, para saborear un Lechazo Churro, con denominación de origen, asado al estilo tradicional de la Ribera del Duero, en horno de leña, dorado, crujiente y tierno, con ese toque de humo que solo dan los hornos de barro. La morcilla de la zona que no puede faltar y claro, un tinto de la zona que redondea la experiencia. El café como colofón era de puchero, que eso ya no se encuentra fácilmente.Me hizo especial ilusión volver, ya que mantenía un agradable recuerdo de una visita que organicé para socios del Club Lavinia creo que, para visitar la bodega de Hacienda Monasterio, el paso del tiempo y la visita a tantas bodegas me hace dudar, y el recién estrenado Castillo de Peñafiel con su Museo Provincial del Vino.

Hablar de la historía del Molino de Palacios, es hablar de la historía de la villa de Peñafiel. Sus primeras referencias se trasladan al siglo XVI.

Dos ríos, uno grande y otro chico, han determinado desde siempre la fisonomía de Peñafiel. El Duero cruza estas tierras de Oriente a Poniente y el Duratón de Sur a Norte, que llenó de molinos, huertas y puentes el corazón del mismo pueblo.

El origen de los molinos de Peñafiel se remonta al menos al siglo XII, según consta en una carta conservada en el archivo diocesano de Valladolid y, aunque se crea anterior, la primera vez que se hace mención expresa al Molino de Palacios (anteriormente el molino quemado y posteriormente titulado de Palacios) es en el siglo XVI, año de 1573, donde los Téllez Girón, Señores de Peñafiel, compran «Un corral de molino, donde dicen el molino quemado, por 11.000 maravedís».

 

Debido a la fundación del Estudio de Gramática, cuya existencia se confirma en el siglo XVI, el molino Quemado, es donado, probablemente por el Duque de Osuna, a dicho Estudio.

En el catastro mandado hacer por el marqués de la Ensenada realizado en 1.752, el Estudio de Gramática tiene en su propiedad un molino, nombrado de Palacios, muele con agua corriente del río Duratón, de 4 ruedas, este arrendado en 260 fanegas de trigo y 9 arrobas de tocino al año.

En la historia encontramos varias escrituras que describen el molino; la perteneciente a 1875 la titula de esta manera:

«Molino harinero en término de esta Villa, titulado de Palacios sobre las aguas del Rio Duratón, por bajo de la calle de Sorribas; está señalado con el número cuarenta. Consta de planta baja con su cubierta y tiene cuatro piedras, una llamada limpia y las demas para moler, con los útiles y demás que al propio artefacto corresponden, el cual ocupa una superficie de tres mil ciento sesenta pies que equivalen a doscientos cuarenta y cinco metros y treinta y tres decimetros cuadrados, en comunidad con Don Pedro de la Torre, Don Eusebio Fernández de Velasco y otros a quien pertenece el resto, confinando por la izquierda u oriente con la bajada desde dicha calle y entrada para el molino, por el frente o mediodía con la misma entrada y con el citado río Duraton, el cual le circunda también por derecho y espalda».

El veinte de agosto de mil ochocientos setenta y ocho Don Pedro de la Torre Hortigüela, acudió al Jefe de la Administración Económica de esta Provincia y adquirió los dos censos, haciéndose con la parte de propiedad del molino correspondiente al Estudio de Gramática.

En estos años, sin precisar cuándo, la parte edificada en el expresado molino, excepción hecha de sus cimientos, desapareció por causa de un incendio. La estructura actual del molino se debe a Don Pedro de la Torre, que lo reedifico y se hizo con su total propiedad.

Ahora en el siglo XXI y para el deleite y disfrute en general, se crea el asador restaurante “Molino de Palacios” ubicado en ese molino que fuera de moliendas, en ruinas hasta su restauración en el año 1995, donde el respeto a su ancestral configuración ha sido la piedra angular en la recuperación de este bello edificio.

Castillo de Peñafiel

 

El castillo de Peñafiel es un castillo ubicado en la localidad de Peñafiel (provincia de Valladolid, Castilla y León, España), que se alza sobre un cerro testigo estrecho y largo que le proporciona la característica de tener la forma de un buque Fue declarado Monumento Nacional el 1 de junio de 1917. Es propiedad del Ayuntamiento de Peñafiel. Actualmente alberga el Museo Provincial del Vino.

Orígenes y primeros siglos (siglo X-XI)

Se sabe que ya existía una fortaleza en este cerro desde al menos el siglo X, documentada en 943, poco después de la batalla de Simancas (939) durante el reinado de Ramiro II

de León. En 983 fue tomada por Almanzor y recuperada en 1013 por el conde castellano Sancho García, quien rebautizó la Peña Falcón como Peñafiel (Penna Fidele), proclamando: “desde hoy en adelante esta será la peña más fiel de Castilla”.

Durante el siglo XII, el castillo fue escenario de conflictos matrimoniales entre Urraca I de León y Alfonso I el Batallador, quienes lo sitiaron en varias ocasiones. Por entonces, su alcaide era Álvar Fáñez, primo de Rodrigo Díaz de Vivar, mencionado en el Cantar de mio Cid.

Edad Media y reconstrucciones (siglos XIII-XV)

Fernando III el Santo creó el señorío de Peñafiel para su hijo Alfonso X, que lo cedió al infante Juan Manuel, responsable de la reconstrucción del castillo y sus murallas en el siglo XIV. Posteriormente, Pedro I el Cruel suprimió el señorío, pasando el castillo a propiedad real.

En el siglo XV, Juan II de Aragón, hijo de Fernando de Antequera, residió aquí y fue el lugar de nacimiento de su hijo Carlos, príncipe de Viana (1421). Tras una revuelta contra Juan II de Castilla, el castillo fue tomado y parcialmente demolido en 1451.

El castillo actual se edificó a mediados del siglo XV por encargo de Pedro Téllez Girón, Maestre de la Orden de Calatrava, siguiendo la escuela de Valladolid. Previamente, Juan Manuel ya lo había reconstruido por completo en el siglo XIV.

Pedro Girón: un matrimonio que cambió la historia

Girón no fue solo un constructor. Su vida estuvo entrelazada con los grandes acontecimientos del reino. Hermano de Juan Pacheco, hombre clave de la política castellana, Pedro Girón estuvo a punto de casarse con Isabel la Católica en 1466. Sin embargo, falleció inesperadamente en Villarrubia de los Ojos antes de encontrarse con ella, y su muerte permitió que Isabel se casara con Fernando de Aragón, dando origen a la unión de Castilla y Aragón y sentando las bases de la España moderna.

Consecuencias históricas

Si el matrimonio con Pedro Girón hubiera llegado a término, habría cambiado la historia de España y del mundo tal y como lo conocemos, ya que Isabel no habría podido casarse con Fernando y, por lo tanto, la unión de Castilla y Aragón no se habría producido y permitiendo se sentaran las bases de la España moderna y la primera globalización con el descubrimiento de América. ¡Poca broma!

Pedro Girón murió el 2 de mayo de 1466 en Villarrubia de los Ojos, a los 43 años, mientras viajaba a Madrid para casarse con Isabel la Católica. Aunque algunas versiones históricas y representaciones televisivas sugieren que pudo haber sido envenenado, su testamento, redactado nueve días antes, indica que estaba en pleno uso de sus facultades y confiaba en Dios, lo que descarta la hipótesis del envenenamiento.

El matrimonio entre Isabel y Girón se veía como una amenaza política debido a intereses contrapuestos: la ambición de la nobleza, representada por el marqués de Villena, buscaba fortalecer su influencia, mientras que Enrique IV y los partidarios de Isabel, como Fernando de Aragón, deseaban impedir que un noble consolidara poder sobre la monarquía. La unión habría generado conflictos dinásticos, complicado la sucesión al trono de Castilla y chocado con los impedimentos de parentesco que requerían aprobación papal, nunca otorgada.

La principal rival de Isabel era Juana la Beltraneja, hija de Enrique IV y contendiente por el trono. La imposibilidad de casarse con Girón y la posterior boda de Isabel con Fernando de Aragón en 1469 consolidaron la posición de los Reyes Católicos frente a Juana, quien se casó con el rey de Portugal Alfonso V, sentando las bases del poder conjunto de Castilla y Aragón y del inicio de la España moderna.

A la muerte de Pedro Girón, cuyos escudos campean en la torre del homenaje, se añaden un muro, un foso interior y se reforman los adarves y el torreón norte para el uso de la artillería.

En el siglo XVI sufrió alguna leve intervención, como la llevada a cabo en su portada, al igual que dos inventarios de armas que reflejan las que todavía permanecían en el castillo. El último inventario describe el estado ruinoso del edificio a mediados del siglo XVII.

Durante la guerra de la Independencia española (1808-1814) el castillo albergó tropas francesas y durante la guerra civil española(1936-1939) fue usado como prisión del bando sublevado, tuvo baterías antiaéreas y también fue un puesto de comunicaciones y de control de los movimientos aéreos.

En 1957 el Ayuntamiento de Peñafiel se hizo con la titularidad del edificio, y se realizaron obras de restauración entre 1966 y 1973. Hubo un proyecto en la década de 1960 para convertir el castillo en una sede de la Sección Femenina de Falange que no llegó a cuajar.

En 1999 el Ayuntamiento cedió el bien a la Diputación de Valladolid durante 50 años y se inauguró el Museo Provincial del Vino.

Desde el año 2019 cuenta con un nuevo libro sobre su historia, escrito por los historiadores Jesús de la Villa Polo y Daniel Sanz Platero. En 2024 finalizaron las obras en el adarve perimetral, así como la adecuación del patio norte.

Museo Provincial del Vino

 

Un lugar inigualable para cultivarte, a través de su sugerente propuesta museística, en la historia y cultura de la riqueza enológica de la provincia de Valladolid.

Para los amantes del buen vino y de su cultura, este lugar es una parada obligatoria que se ha convertido en el eje del turismo enológico de la provincia.

El espacio museístico promociona a través del mundo del vino la oferta turística de la zona, pues el enoturismo tiene la capacidad de vertebrar todos los recursos: paisaje y naturaleza, patrimonio artístico, artesanía, ocio y deporte, fiestas y tradiciones, y, por supuesto, gastronomía.

Todo el que lo visita se asoma a los entresijos de la larga y compleja elaboración del vino, disfrutando de un atractivo planteamiento expositivo que capta el interés de legos y doctos. Se muestra la historia, los procedimientos, los tipos de prensas utilizados, las herramientas, los útiles de medida, las botellas y la cata.

La visita a este castillo impresiona con su gran contenido expositivo y sus dependencias. Su singular arquitectura se adapta a la configuración del cerro en el que se sitúa, tomando forma de un gigantesco navío. Un efecto que se acentúa poderosamente aquellos días en los que la niebla parece formar un océano a sus pies.

Cata Especial

 

La Diputación junto a la inmensa labor de la agencia KNOWMAD management, marketing & more que conduce Moncho Arroyo y su equipo, nos tenía preparado una sorpresa única.

Disfrutamos de una cata excepcional, con la mejor selección de los vinos de la Ribera, en la sala de catas más histórica, ubicada en la parte baja del Torreón del Homenaje, un lugar que respira siglos de historia.

Miguel Ángel Benito, sommelier y miembro de la AEPEV, tiene preparada una Cata vertical excepcional, con algunos vinos ya descatalogados, y otros que han sido generosamente donados por familias propietarias, y que guardaban con celo en sus Bodegas particulares:

 

 

 

  • CABALLERO ZIFAR ALBILLO MAYOR 2022 Bodegas Zifar
  • LOS TRES DONES 2023 Bodegas Valdemonjas
  • MALLEOLUS 2022 Bodegas Emilio Moro
  • CARROA 2021 Bodegas Protos
  • QS 2020 Bodega Quinta Sardonia
  • TRES MATAS VS 2019 Bodega Vega de Yuso
  • TINTO PESQUERA GRAN RESERVA 2018. Bodegas Alejandro Fernández. Tinto Pesquera
  • 2017 Bodega Vivaltus
Hotel AZZ Las Claras de Peñafiel

 

Nos alojamos en un antiguo convento del siglo XVII de las monjas clarisas en Peñafiel, AZZ Peñafiel Las Claras es un distinguido hotel de cuatro estrellas con SPA. El establecimiento cuenta con 64 amplias habitaciones, que incluyen opciones individuales, dobles y suites, todas diseñadas para combinar el confort con el encanto histórico del convento.

En mi opinión, lo mejor del hotel es su enclave y el patio interior del convento reconvertido en unos salones espectaculares.

Monasterio de Santa María de Valbuena

 

 

La segunda jornada comienza en El Monasterio de Santa María de Valbuena. Una joya del arte cisterciense del siglo XII, ubicado a orillas del río Duero, y actualmente sede de la Fundación Las Edades del Hombre, además de albergar un Hotel y Balneario de lujo.

El paseo por el Monasterio nos traslada al siglo XII, con una arquitectura espectacular y sencilla a partes iguales, que refleja la austeridad de la orden del Císter.

En el año 1988 se llevaba a cabo en la Catedral de Valladolid la primera de las muestras de patrimonio religioso celebrada y hoy en día se contabilizan ya 27 ediciones que se han repartido por toda la comunidad, Bélgica o Nueva York, junto con otras de carácter extraordinario que han tenido lugar en Madrid o Cádiz.

 

 

Claustros de diferentes épocas y estilos que viajan del románico al gótico, y posteriormente al siglo XVI con una ornamentación más elaborada.

Iglesia de tres naves, crucero, capilla mayor y retablos barrocos, y una sacristía con pinturas murales del siglo XIII, muy bien conservadas. 

Actualmente, el Monasterio de Valbuena es la sede la Fundación Las Edades del Hombre. Restaurado y acondicionado para adaptarse a los tiempos actuales y respetando, en todo momento, la idiosincrasia e historia del edificio.

Las Edades del Hombre es uno de los proyectos culturales más emblemáticos y con más proyección de los que se desarrollan en Castilla y León y uno de los más importantes también en nuestro país.

La Fundación tiene como finalidad la conservación, investigación y difusión del patrimonio religioso de Castilla y León constituyéndose en un ejemplo evidente del necesario diálogo entre la fe y la cultura. Su origen se remonta a 1988 y su patronato está formado por los arzobispos y obispos de las once diócesis castellano y leonesas.

Muy interesante la visita guiada por Consuelo Valverde, directora del Centro de Conservación y restauración de las Fundación las Edades del Hombre. Un espacio para un meticuloso y paciente trabajo, que pudimos descubrir en “plena faena”.

Compartirás espacio con joyas escultóricas, con piezas únicas del arte medieval español. Aprenderás cómo se cuida y cómo se tratan estos tesoros que son patrimonio de todos.

A lo largo de los años, por estos talleres han pasado obras pictóricas, escultóricas, textiles, pétreas o de orfebrería de algunas de las mejores artistas de la historia del arte internacional, de la misma forma que otras de carácter devocional de parroquias, cofradías, galerías o propietarios particulares. En unas modernas instalaciones de 400 metros cuadrados se combinan técnicas y procedimientos tradicionales con soluciones, materiales y tratamientos actuales como tecnologías infrarrojas, luces ultravioletas o procesos de anoxia.

Dehesa de los Canónigos

 

El nombre hace referencia al primer propietario, el Cabildo de la Catedral de Valladolid, compuesto por 22 monjes canónigos.

A mediados del siglo XIX cambió de manos tras la desamortización de Mendizábal y fue el empresario vasco Toribio de Lecanda y Campo compró la finca en 1842. Después de perder a su esposa, en 1859 se la traspasó su hijo Teodosio Lecanda Chaves, un reconocido arquitecto que construyó su casa a imagen de un caserío vasco en honor a su tierra, la cual hoy se conserva como vivienda familiar.

Tras pasar por varias manos, fue en 1931 cuando recayó en manos de la familia Cid, los hermanos Arturo e Ildefonso, casados con Amalia García y con Rosario Alonso respectivamente, fueron los dueños de Dehesa de los Canónigos hasta los años 60, cuando vendieron la finca.

Apenas pocos meses después, Luis Sanz Busto y María Luz Cid quisieron recuperar la propiedad familiar debido al arraigo que ella sentía. Luis tuvo que abandonar sus estudios de medicina, pero sentó las bases de lo que Dehesa de los Canónigos hoy representa.

Luis Sanz Busto vendía la uva en los inicios a la vecina Vega Sicilia y comenzó a plantar más viñas, hasta que en 1989 decidió sacar al mercado la primera añada de Dehesa de los Canónigos.

Belén e Iván Sanz Cid, dos de los cuatro hijos de Luis y María Luz, están ahora al frente de la bodega. Desde jóvenes, ambos tuvieron claro su vocación por continuar el proyecto familiar.

Iván, por su parte, se ocupa de la Dirección General de la bodega, gracias a su formación como ingeniero técnico agrícola y en dirección de empresas. Su estancia en Estados Unidos le aportó su visión para que los vinos de Dehesa de los Canónigos sean conocidos en más de 20 países de todo el mundo.

Nos reciben Belén e Iván Sanz Cid, dos de los cuatro hijos de la familia, y quienes están ahora al frente de la bodega.

Muchas singularidades para destacar también aquí. La primera el Viñedo. Luis Sanz, el que fuera padre de Belén e Iván, dejó un legado intangible de 4 palabras que han marcado el espíritu de la Bodega hasta nuestros días: “Antes uvas, que Cubas”. Máximo cuidado del origen de todo.

La uva se transporta en pequeñas cajas de un máximo de 20 Kg para asegurar la integridad del fruto y, al ubicarse las parcelas en las inmediaciones de bodega, los racimos llegan en condiciones óptimas a la mesa de selección.

Cada una de las parcelas se vendimia y vinifica por separado, con fin de conseguir la máxima expresión de las singularidades de cada una de ellas.

El mosto realiza la fermentación con levaduras naturales, las que proceden del propio viñedo, a una temperatura controlada.

Después de la fermentación alcohólica, los vinos crían en barricas de roble americano, principalmente, de entre uno y dos años de edad. Se trabaja con distintos toneleros con el fin de aportar más complejidad a los vinos.

La Tierra, el origen de todo

La finca tiene una superficie de 500 ha., de las cuales 60 corresponden a viñedo. Fue la primera finca en plantar vid en la repoblación del Duero tras la llegada de la filoxera en el siglo XVIII, con vides procedentes del Valle de Napa, en California, utilizadas como patrón e injertadas con viníferas traídas de Francia por Toribio Lecanda.

El viñedo está situado sobre la falda de una ladera con orientación Norte-Sur a 800 metros sobre el nivel del mar, con influencia del clima mediterráneo-continental, lo que constituye un enclave privilegiado para el buen desarrollo y maduración de las uvas.

La composición heterogénea de los suelos y las diferentes edades de las viñas permiten dividir la finca en sub-parcelas, todas ellas de composición caliza, lo que confiere finura, elegancia y aptitud para la crianza a los vinos de Dehesa de los Canónigos.

Las parcelas presentan una alta densidad de plantación y obtenemos unos rendimientos de menos de 3.500 Kg/Ha de media. Realizan una poda corta para permitir la regeneración de cada planta y realizamos vendimia manual en cajas de no más de 12 Kg para garantizar la integridad del fruto cuando llega a la mesa de selección en la bodega. Todo ello les permite extraer la máxima esencia de cada cepa y garantizar una alta calidad en las cosechas de Dehesa de los Canónigos.

La variedad predominante es el tempranillo, un clon de la tinta fina, todas las cepas están injertadas con leña procedente de nuestras plantas más viejas.

Cuentan con otras variedades minoritarias como son el merlot, cabernet Sauvignon, utilizadas para compensar y la variedad blanca albillo mayor, con alto contenido glicérico, que confiere peculiaridad a sus vinos Solideo y Gran Reserva Luis Sanz Busto.

La llegada a las naves es precedida de un espectáculo artístico/visual realizado por el artista conceptual Raúl Mejías con motivo del 25 aniversario de la bodega.

Nos hicieron el honor de firmar en una de las barricas de roble francés y ahí quedó la huella para celebrar el momento especial de nuestra visita.

La sala de depósitos sigue el carácter constructivo del resto de la finca, con vigas de madera, muros que conservan el adobe original, y barricas originales de cerca de 200 años. 

La finca guarda muchos rincones con encanto, pero sin duda uno de los más sorprendentes es un precioso y enorme jardín privado, cuya fuente emite notas naturales que relajan nuestros sentidos.

La cata

La cata prevista se compone de los dos vinos más representativos de la Bodega:

Dehesa de los Canónigos y Solideo

La añada 2021 será recordada por las nevadas registradas al inicio del año, la famosa ‘Filomena’, que tiñó de blanco gran parte del país y también la Dehesa.

Solideo es el vino reserva de Dehesa de los Canónigos y se rescató con la celebración del 25 aniversario de la bodega, en el año 2014. Su nombre significa ‘Solo ante Dios’, también empleado para designar a un casquete de seda que suelen vestir el Papa, los obispos y algunas personas del clero para cubrirse la cabeza. Una referencia a los orígenes eclesiásticos de la bodega.

Pero, pese a que se nos había anunciado que el Clarete de Guarda ya estaba agotado, ¡oh! ¡Sorpresa!, María Luz, la madre del que toma el nombre este vino, tiene la gentileza de ofrecernos dos botellas de su guarda particular. Ultimas muestras de un vino elaborado en su honor, con una etiqueta de una acuarela de Paco Somoza que refleja la pasión de Mari Luz por las rosas. Un clarete, que recupera los orígenes del rosado en la Ribera del Duero y elaborado en honor a ella.

 Luzianilla

Así llama Luis Sanz a su mujer, Mari Luz. Este vino guarda lo mejor de las cepas de Dehesa de los Canónigos. Su etiqueta es una acuarela de Paco Somoza que refleja la pasión de Mari Luz por las rosas. Un vino, clarete, que recupera los orígenes del rosado en la Ribera del Duero. En definitiva, un homenaje, un regalo de la familia Sanz Cid a la madre.

Unos vinos que reflejan la pasión de esta familia por su esta Tierra, y por lo que ella ofrece.  Cada uno de ellos con su particular personalidad, y con una historia que contar. Todos enamoran. Sedosos, complejos, elegantes y con gran potencial de guarda.

Otra forma de comer lechazo

En un espléndido comedor atendido por un excelente profesional, disfrutamos de una excelente comida de confraternidad, donde aprendimos otra forma de comer lechazo.

El pincho de lechazo, típico de Traspinedo, localidad de Valladolid considerada su cuna, consiste en trozos de lechazo churro sazonados con sal, asados a la brasa con sarmientos de vid y servidos directamente del palo o «pincho».

Origen y tradición

  • Surge en el siglo XIX y se considera un patrimonio gastronómico de Traspinedo.
  • Tradicionalmente, las tajadas de lechazo se insertaban en un palo de mimbre o sarmiento y se asaban sobre las brasas.
  • Los asadores locales han creado una marca para garantizar la autenticidad del plato.

Características del plato

  • Ingredientes principales: lechazo churro (cordero de 20-30 días alimentado con leche materna), sal y sarmientos de vid.
  • Método de cocción: asado a la brasa, con el aroma característico que aportan los sarmientos.
Zona Arqueológica Pintia Vaccea

 

Antes de irnos, no podíamos dejar de visitar, un declarado espacio de interés Cultural: La zona Arqueológica Pintia Vaccea.

Aunque la visibilidad de los restos arqueológicos todavía es muy limitada, representa una enorme riqueza patrimonial que viaja en el tiempo a más de mil años de desarrollo, y aglutina tres grandes corrientes culturales: vacceo, romano y visigodo, si bien es el prerromano, desarrollado entre los siglos IV a. C. al cambio de Era, el más relevante de su historia.

¿Qué ver en Pintia Vaccea?

Los vacceos son la etnia prerromana que habitó el territorio central de la cuenca del Duero entre el siglo IV a.C. y el cambio de la Era. En apenas veinte generaciones supieron adaptarse al rigor de la meseta e imprimieron su sello particular a esta tierra.

En este marco temporal se operan importantes transformaciones sociales y económicas, como la aparición de las primeras ciudades de nuestra historia, con varios miles de habitantes, dirigidas por una aristocracia guerrera, la arquitectura de adobe y madera, la implantación de la metalurgia del hierro, la adopción del torno alfarero, la generalización de una agricultura cerealista extensiva cuyos excedentes sirvieron para comerciar con otros territorios y obtener las materias primas aquí ausentes complementada con una cabaña ganadera ­de bóvidos y ovicápridos sobre todo y, consecuentemente a ese mundo cambiante, la formación de una cosmovisión de la que los rituales funerarios de incineración con la aparición de los primeros grandes cementerios, es uno de los elementos de cambio más determinantes. Buena parte de estas adaptaciones al territorio han llegado hasta el presente como parte de una herencia que a todos nos pertenece.

Pintia fue uno de esos núcleos urbanos situado a orillas del río Duero, con más de ciento veinticinco hectáreas de extensión, con zonas funcionales diversas distribuidas en ambas márgenes del río y del arroyo de La Vega: la ciudad amurallada de Las Quintanas, la necrópolis de Las Ruedas, el área de cremación de Los Cenizales y el barrio artesanal de Carralaceña.

Los espacios visitables son la necrópolis de incineración de Las Ruedas, único cementerio de época vaccea conocido en la actualidad, así como un tramo de la muralla que defendía la ciudad de Las Quintanas, formada por un lienzo de adobes y piedra de siete metros de anchura, más tres fosos consecutivos y un campo minado, en un esquema de poliorcética (defensa de las ciudades) mediterránea inédito en Iberia hasta el presente.

Además, en el Centro de Estudios Vacceos ‘Federico Wattenberg’, ubicado en la Plaza Mayor de Padilla de Duero, puede contemplarse una variada colección de objetos originales aparecidos en las excavaciones arqueológicas y que ahora se encuentran en proceso de estudio e investigación.

Brindis final en la Ribera

 

Cuando el sol se esconde detrás de los viñedos y las últimas luces tiñen de oro las fachadas del valle, uno siente que Peñafiel tiene algo de tierra prometida para los amantes del vino y la historia. No es solo un destino, es una experiencia sensorial completa: aromas, paisajes, conversaciones y silencios.

Al marcharme, pensé que quizá el secreto de esta tierra no esté solo en su vino, sino en su manera de vivirlo con respeto, paciencia y una hospitalidad que se decanta como el mejor tinto, lentamente y con alma.

¿Quieres vivir una experiencia única con nosotros?

Estas son algunas de las experiencias mejor valoradas por otras personas que ya han disfrutado de ellas:

¿Tienes dudas?

Si te ha gustado este artículo lo puedes compartir con amigos o conocidos por cualquiera de las opciones que tienes justo debajo. Si lo haces, además de echarnos una mano a dar visibilidad a lo que hacemos y estarás ofreciendo información interesante a alguien que es importante para ti.❤️

¿Quieres estar al día de otros contenidos interesantes?

FORM suscripcion horizontal

Calidad y Excelencia

para disfrutar la gastronomía, el vino, el turismo y el patrimonio cultural de España

Copyright 2022 © FULL SPAIN. Todos los derechos reservados

error: Content is protected !!