LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE PERIODISTAS Y ESCRITORES DEL VINO SELECCIONÓ ALMERÍA COMO SEDE DE LA ENTREGA ANUAL DE PREMIOS AEPEV 2020 Y PREMIO TÁCITO “VINO ES CULTURA”

El pasado viernes 18 de junio de 2021, se dieron en Almería los premios que otorga anualmente la Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino (AEPEV)  a los mejores vinos y espirituosos de España a la que tengo el honor de pertenecer y compartir con compañeros especializados magníficas experiencias.

En esta ocasión ha sido una experiencia muy especial para mí. Los premios de la asociación se entregaban en Almería, mi otra tierra, la de mi infancia, veranos azules, familia y veranos de 3 meses de sol y playa. Lo sorprendente es que iba a conocer el interior de Almería, la zona de la Alpujarra Almeriense a las faldas de Sierra Nevada. Menos conocida que su hermana granadina, la esencia de la Alpujarra almeriense despierta como un refugio adormecido entre valles y montañas.

A orillas de la falda de Sierra Nevada, a pocos kilómetros del mar Mediterráneo y en contacto con el Desierto de Tabernas, los pueblecitos blancos de la Alpujarra almeriense se reparten entre monumentales montañas y verdes valles como si fueran palomas mensajeras que se posan escalonádamente sobre este evocador terreno.

Cuando se escucha la palabra “Alpujarra”, rápidamente trasladamos nuestra mente hacia la provincia de Granada, pero la Alpujarra se extiende también por la provincia de Almería.

Siguiendo el curso del río Andarax, la Alpujarra lleva poblada desde el Neolítico, aunque es la presencia musulmana, tras la reconquista de Granada por los Reyes Católicos, la que deja la huella más manifiesta en la composición de estos pueblos, ya que entendían el urbanismo como un desarrollo orgánico.

Las casas de estos pueblos, que no siempre fueron blancos, están construidas con materiales autóctonos para conseguir, así, una mimetización con el entorno de manera natural.

Usando losas de pizarra, guijarros, maderas de castaño, álamo y nogal se consiguió este camuflaje con el entorno, que acabó rociando de blanquecinos trazos este paisaje montañés cuando la cal fue invitada para cubrir las fachadas de las casas alpujarreñas.

Los pueblos de la Alpujarra almeriense siguen teniendo algo de laberinto andaluz, con sus empinadas y serpenteantes callejuelas, su artesanía de clara evocación morisca y sus construcciones típicas de montaña, pero con tejados planos que allí llaman “terraos” y que suelen ser usados como secaderos o tendederos de ropa. En cada aldea hay pequeñas huertas, casas de launa y gatos que gozan de la paz más absoluta en cualquier rincón.

Una imagen típica de las calles alpujarreñas es la de los “tinaos”, unas cornisas que cubren parte de las calles y que sirven de protección cuando el mal tiempo se ensaña con la zona y arrecian las nevadas. Es uno de los elementos arquitectónicos más característicos de la Alpujarra, tanto granadina como almeriense.

También las humeantes chimeneas de la Alpujarra tienen algo de peculiar, pues suelen presentar forma cilíndrica y son rematadas por un sombrero hecho con una lasca de pizarra y una piedra para que el viento no la arranque de cuajo.

 El silencio es el gran señor de la Alpujarra, pues apenas hay ruidos, ni coches. Hay una paz sepulcral, como la que puedes disfrutar en la Villa Turística de Laujar de Andarax, enclavada en el corazón de la Alpujarra Almeriense, con unas vistas espectaculares al Valle del Andarax y a la Sierra de Gádor.

El río Andarax se nutre durante su curso de arroyos, cascadas y torrentes, y, en sus orillas, donde todo trasluce agua, crecen parras, olivos y atestadas huertas, pero en Full Spain no solo nos interesamos por el paisaje y las viñas. Nos interesa saber la historia milenaria de estas tierras que hacen sean lo son hoy y en sus vinos nos cuentan sus secretos.

EL ÚLTIMO REFUGIO DE EL AL-ÁNDALUS

Las huellas del pasado árabe están muy presentes en los nombres de los pueblos: Alboloduy, Alcolea, Bayárcal, Bentarique, Canjáyar, Huécija, Ohanes, Terque…

Numerosos son los municipios que se extienden por el paisaje serrano de la Alpujarra Almeriense. Y, entre ellos, destacan algunos como Álhama de Almería, Laujar de Andarax o Fondón.

Álhama de Almería, conocida como la “Puerta de la Alpujarra”, es un pueblo que ha crecido alrededor de la cultura del agua gracias a sus aguas con propiedades especiales y que supieron aprovechar con la construcción de un balneario.

Durante mucho tiempo, se han asociado sus inicios a la época musulmana, ya que es fácil reconocer el recuerdo de esta cultura en el trazado de sus calles, los baños de origen árabe y los restos de una fortaleza. Pero el reciente hallazgo de unos vestigios de la civilización romana hace pensar que su origen se puede remontar a los primeros siglos de nuestra era.

Si hay un pueblo considerado el emblema de esta comarca, ese es Laujar de Andarax, más conocido como Laujar. Es célebre por sus vinos y por ser la última morada en España del rey Boabdil, quien ostentó el señorío de la Alpujarra tras la conquista de Granada, estableciendo aquí su capital antes de huir hacia África.

Laujar fue, también, el lugar de nacimiento de Francisco Villaespesa, el más importante poeta y dramaturgo almeriense y que dedicó a su pueblo varios de sus versos más famosos.

Coetáneo de Manuel Machado, Francisco Villaespesa figura entre los principales representantes del modernismo en España. Después de haber estudiado en la Universidad de Granada se trasladó, hacia 1897, a la capital. Su personalidad liberal y romántica lo definió con la tópica imagen del bohemio modernista, amigo de Rubén Darío, de cuya poesía fue el mayor divulgador en la península.

Esta amistad y la popularidad de su obra lo llevaron en sucesivas ocasiones a Hispanoamérica, donde entró en contacto con los principales poetas de las primeras décadas del siglo XX, a muchos de los cuales prologó sus libros. Su estilo personalismo partió de una singular mirada sobre las raíces románticas. Aunque recibió en sus comienzos la influencia de José Zorrilla (especialmente en lo que se refiere a la musicalidad del verso y a su afición por los temas orientales), pronto se inscribió en la corriente modernista.

Escribió más de setenta libros de poesía. Laujar significaba para el poeta mucho más que su lugar de nacimiento, pues volvió a ella tras la muerte de Elisa, su primera esposa, y describe su paisaje como un lugar donde encontrar consuelo a tanta desolación.

Fue a las fuentes de su pueblo a las que le dedicó uno de sus poemas:

“Seis fuentes tiene mi pueblo
y aquel que beba sus aguas
tal sabor a gloria tiene
que nunca podrá olvidarlas
Amor, ensueño, poesía
generosidad de constancia y lealtad
son seis fuentes de cristal
de oro y de plata
que en las noches de mi pueblo
melodiosamente cantan”

Laujar de Andarax, fue muy notable en el pasado en el sector textil, especialmente, en la seda, pese a que, prácticamente, está desaparecida en la actualidad: apenas queda un telar en la plaza del pueblo como muestra de ello. 

Fondón fue, en 1567, un lugar clave de la rebelión de los moriscos en la Alpujarra. Como consecuencia de aquellas revueltas la zona se despobló de moriscos y se repobló con cristianos.

Con el paso de los siglos, Fondón acabó añadiendo a sus calles, además de la típica arquitectura morisca, edificios del siglo XVIII, fruto de una arquitectura más ilustrada y que coincidía con la actividad minera del plomo.

El pueblo es, además, reconocido por sus vinos y por el Festival Flamenco de Fondón , celebrado cada año, en agosto, que cuenta con artistas de gran renombre y que lo convierte en el epicentro internacional del flamenco por unos días.

GASTRONOMÍA SINGULAR Y LA CULTURA DEL AGUA

La cocina alpujarreña se entiende como una singular liturgia. Conocida como la tierra de los tres líquidos, agua, vino y aceite, su gastronomía ha conservado los elementos tradicionales arábigo andaluces, por lo que en ella se entrelazan dos vertientes de la cocina autóctona: la cristiana y la morisca. La historia de esta zona se podría contar a través de la vida culinaria de las culturas que la habitaron.

Son expertos en vinos ecológicos, como el que se produce en la eco-bodega Cortijo El Cura y, aunque el pastoreo y la agricultura, en un principio, no iban más allá del auto consumo, hoy se ha convertido en una importante fuente de ingresos algunos productos, como el aceite de La Almazara de Canjáyar.

Una caminata por el paisaje abrupto de la Alpujarra y su clima extremo invita a suspirar por platos fuertes, típicos del frío invernal como las sopas de ”ajo tostao”, las migas de harina, el puchero de hinojos, la olla de berza o el “guisao de correas”. Aunque sí hay un plato representativo del lugar, ese es el “plato alpujarreño”, que engloba los productos más autóctonos en un solo manjar: morcilla, longaniza, lomo en orza, “papas a lo pobre” con huevo frito y jamón serrano.

También el repertorio de dulces y postres es variado, muchos de ellos aún conservan la esencia musulmana y tienen como principales ingredientes la almendra y la miel. Hay panaderías que venden los dulces típicos, como los soplillos, mantecados de Fondón, el pan de higo, los roscos de vino, los borrachillos o las rosquillas de Álhama, entre otros.

El agua forma parte de estos lares de manera natural y primitiva. Su sonido corre durante el deshielo por las acequias y riega los campos de labranza. Se hace presente a través de las múltiples fuentes y lavaderos, vigentes desde época árabe. Los habitantes han sabido adaptar la geografía con la construcción de bancales para poder aprovechar el agua y sujetar la tierra, y convertir esta zona que, originariamente, era forestal y ganadera, en una agrícola.

Se puede seguir la Ruta de las Fuentes de la Alpujarra para dar fe de que el agua no es un bien que escasea por esta parte de Almería. Como en Berja, que cuenta con treinta fuentes o la joya de la corona que supone Álhama de Almería, donde sus milenarias aguas termales permanecen a una temperatura constante de 47º.

LEYENDAS, ROMANCES Y POETAS ALPUJARREÑOS
La Alpujarra Almeriense, la tierra de los últimos moriscos

Muchos son los romances, leyendas y poemas populares o cultos que nos trasladan a la serranía alpujarreña, pues sus paisajes, sus gentes y su historia la convierten en una fuente inagotable de narraciones.

En algunas zonas cercanas a Laujar se cuentan leyendas relacionadas con la muerte de la reina Morayma, la esposa de Boabdil el “Chico”, el último rey Nazarí. Cuenta la historia que el rey amaba profundamente a su esposa y que, tras su muerte, él huyó a África y dejó el cuerpo de ella en una humilde sepultura, nada que ver con lo que debería de ser el enterramiento de una reina.

Dicen que las que vertió sobre esta tumba fueron sus últimas lágrimas en tierras de lo que una vez fue el Al-Ándalus, y no las que cuentan en la famosa y mítica escena del Suspiro del moro tras perder su Granada en 1492, Boabdil parte a su exilio y desde lo alto de una colina, se emociona hasta llorar viendo el espléndido pasado y los recuerdos que deja atrás. Aixa, su madre se da cuenta del lloro y le increpa con una frase que pasará a la Historia: «Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre».

En Dalías, existe la Cueva-mina de ‘El Sabinal’ que, según dicen, conduce a través de pasadizos secretos a un legendario tesoro. También se cuenta, entre Laujar y Fondón, una leyenda que habla de una gran cueva y unas grandes construcciones, conocidas como ‘sepultura del gigante’, ya que se creía que, en otros tiempos, residieron allí cíclopes, cuya lucha entre ellos acabó produciendo una guerra con pedruscos gigantes entre los que quedaron sepultados.

Estas historias y muchas otras, de carácter romántico, hicieron que, durante el siglo XIX, muchos artistas extranjeros se trasladaran a la zona buscando un misticismo similar al que encontraban en oriente. Los escritores, geógrafos, antropólogos y curiosos que se han interesado por esta pintoresca comarca, son muchos.

La Alpujarra se revela como un lugar donde la vida transcurre en armonía con la naturaleza. Un paisaje para perderse unos días o quedarse para siempre, pues como dice el célebre poeta: “¡La Alpujarra es el balcón en donde se asoma España para ver, como en un sueño, las bellas costas de África, que a través del mar le envían sonrisas de enamorada!”.

Así que no es de extrañar que la AEPEV ha querido reconocer tres vinos de la provincia de Almería, lugar de celebración de esta gala, que han estado seleccionados entre los vinos finalistas de esta edición, Bodega Tetas de la Sacristana de Fondón, Cepa Bosquet y Cristina Calvache, vinos de altura.

En mi opinión y creo que en general, también la de mis compañeros, los vinos blancos y los espumosos nos sorprendieron muy gratamente.

Suelen ser vinos de una graduación alcohólica media y que, a pesar de provenir de una variedad de clima cálido, presentan una elevada acidez. En nariz son sutilmente afrutados y destacan las notas cítricas, pera, manzana verde e hinojo. En boca son muy frescos, frutales, y persistentes.

En un principio hace años, la uva de Ohanes (también denominada uva de barcouva de embarque o uva de Almería) es una variedad de uva de mesa, cuyo cultivo ha estado principalmente extendido en la provincia de Almería (Andalucía-España), llegando a ser una de las principales fuentes económicas de esta provincia.

LOS VIÑEDOS DE ALMERÍA, UN MILAGRO EN PLENO DESIERTO 

No es el vino de Almería el más conocido de Andalucía. Pero aun así es la provincia andaluza que cuenta con más Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP), cinco en total: Ribera del Andarax, Láujar-Alpujarra, Desierto de Almería, Sierras de Las Estancias y Los Filabres y Norte de Almería.

Vino de la Tierra Laujar-Alpujarra es una indicación geográfica utilizada para designar los vinos de la Alpujarra oriental, que abarca los términos de Alcolea, Fondón, y Laujar de Andarax. Utiliza las variedades blancas Jaén blanco, Macabeo, Vijariego, Pedro Ximénez, Chardonnay, Viognier y Moscatel de grano menudo. Entre las tintas, Garnacha tinta, Pinot Noir, Petit Verdot, Monastrell, Syrah, Cabernet Sauvignon, Tempranillo y Merlot.

La uva vijariego común es una variedad de vid muy poco extendida que se cultiva en Canarias y en Granada, reducto peninsular de una uva cultivada en toda Andalucía antes de la epidemia de filoxera en el último cuarto del siglo XIX. Sinceramente me sorprendió y por eso haga mención explicita de ella.

La uva viognier me pareció interesante se cultivara en la zona de la Alpujarra Almeriense.  Es una uva blanca del valle del Ródano, Francia.​ Fuera de Francia, la viognier puede encontrarse en otros países europeos y en el Nuevo Mundo. En algunas regiones vinícolas, la viognier es fermentada junto con la uva tinta syrah, aportando color y buqué al vino.​

Por último, la Jaén blanca es una uva blanca de vino española que se encuentra sobre todo en el sur del país. Es una uva indicada para la Denominaciones de Origen de Montilla-Moriles y Ribera del Guadiana.​ En Jerez se usa para la producción de brandy.

Estas fueron en mi opinión las uvas que me llamaron la atención tanto en nariz como en boca. El monovarietal o en coupage se elaboran unos vinos blancos jóvenes sobre lías durante 4 meses, que incluyen variedades nativas de la alpujarra.

Durante los días 16, 17 y 18 de junio se pusieron en su justo valor los vinos, los productos hortofrutícolas y el potencial enoturístico de la provincia de Almería.

La Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino, AEPEV, es una organización formada por periodistas, comunicadores, editores y escritores del vino a los que les une la pasión por el vino, la vid y la industria vitivinícola a la que dedican una parte de su tiempo ya sea como ocupación profesional principal o parcial desde el ejercicio del periodismo, la crítica, la escritura técnica o descriptiva en cualquiera de las múltiples facetas que nos ofrece el mundo del vino.

Los premios AEPEV se entregan de forma anual desde 2011 y ya se han establecido cómo un referente del sector vitivinícola nacional. Se otorgan después de una votación secreta de los miembros de la Asociación y se establecen en 17 categorías. El Premio Tácito “Vino es Cultura” ha sido creado por la Asociación Española de Periodistas y Escritores de Vino (AEPEV) para distinguir a aquella persona o entidad que mejor labor realice en el mundo del vino y su relación con la cultura.

Se organizaron tres jornadas desde la Villa Turística de Laujar de Andarax. En cada jornada se realizaron un número adecuado de visitas donde cada gerente o propietario presentó su viña y/o instalaciones y realizó la cata de una de sus referencias. Los proyectos vinícolas no visitados y que se han interesado por mostrar sus productos, tuvieron presencia en los diferentes Show-Rooms que se realizaron en la Villa Turística, a la finalización de las jornadas diarias.

En la jornada del viernes el grupo de periodistas vivimos en primera persona la importante industria hortofrutícola almeriense visitando Cooperativa Indasol.

En los días anteriores a la entrega de Premios, los 18 periodistas de la Asociación, hemos recorrido las zonas vitivinícolas de la provincia de Almería, realizando una inmersión en sus proyectos enoturísticos, bodegas y vinos, los cuales fueron los protagonistas del cocktail que se ofreció a los invitados a la finalización del evento, realizado en el Restaurante Casa Rafael Rincón Almería. Las Bodegas Almerienses presentes fueron Bodega Fuente Victoria, Cristina Calvache, vinos de altura de Alboloduy, Bodegas Lauricius de Abrucena, Bodegas Bodega Palomillo desde Vélez-Rubio, Pago del Mare Nostrum grupo Pago del Vicario, Bodegas Cepa Bosquet y Cortijo El Cura Eco-Bodega, Bodegas Pagos de Indalia y Bodega Barea Granados de Padules y Bodega Tetas de la Sacristana de Fondón.

Este “Fam Trip” ha contado también con la organización de la Asociación AndaluciadeVino, patrocinado por la Junta de Andalucía y Diputación de Almería situando a Andalucía y en especial a la provincia de Almería, como Capital Española del Vino durante la semana de celebración.

Con este evento se ha situado a Andalucía y en especial a la provincia de Almería, como Capital Española del Vino, durante esta semana de celebración.

Con la presencia de Dña. Aránzazu Martín, Delegada de Agricultura de la Junta de Andalucía en Almería, Dña. María Luisa Cruz Diputada de Promoción Agroalimentaria de la Diputación de Almería, Alcaldes de las zonas vinícolas. También varios representantes políticos de Almería; D. José Luis Murcia, presidente de la AEPEV invitó a los galardonados a recoger sus premios.

Junto con la entrega a las bodegas premiadas, se desveló el Premio Tácito “Vino es Cultura” que reconoce la labor de proyectos, instituciones o personas cuya actividad favorece la difusión de aspectos culturales del vino. Este año para la Ciudad del Vino Bodegas Marqués de Riscal y dos accésit para Bodega Otazu y Estrategia Territorial Tierra Bobal.

Pueden consultar todos los vinos y bodegas premiadas en este enlace

Summary
La Asociación de Periodistas y Escritores del Vino seleccionó como Sede de la Gala anual de Premios AEPEV 2020 y Premio Tácito “Vino es Cultura”
Article Name
La Asociación de Periodistas y Escritores del Vino seleccionó como Sede de la Gala anual de Premios AEPEV 2020 y Premio Tácito “Vino es Cultura”
Description
Los premios AEPEV se entregan de forma anual desde 2011 y ya se han establecido cómo un referente del sector vitivinícola nacional. Se otorgan después de una votación secreta de los miembros de la Asociación y se establecen en 17 categorías. El Premio Tácito “Vino es Cultura” ha sido creado por la Asociación Española de Periodistas y Escritores de Vino (AEPEV) para distinguir a aquella persona o entidad que mejor labor realice en el mundo del vino y su relación con la cultura.
Author
Publisher Name
Full Spain
Publisher Logo
Toya de la Guardia
contacto@fullspain.com
No Comments

Post A Comment

Pin It on Pinterest

Share This
error: Content is protected !!